Este día fue de carretera principalmente. Salimos de South Fork para meternos en unas montañas inmensas. La temperatura bajó brutalmente y todo se cubrió de nieve. No llevábamos cadenas, así que el paso de las montañas rocosas fue complejo. Carretera completamente cubierta de hielo y nieve, 10 grados bajo cero y un coche absurdo con marchas automáticas.


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Pero a cambio pudimos ver unos paisajes absolutamente increibles. Cascadas heladas, animales salvajes y nieve. Muchísima nieve. Una cantidad absurda de nieve. La carretera y la temperatura no permitian parar excesivamente, pero bajamos del coche para hacer unas fotos en el inicio de la pista de las montañas del tesoro. La misma pista que habiamos hecho un mes atrás. Solo que ahora la zona donde los coches podían aparcar no existía. Tenía medio metro de nieve.

Amarna confundió unas vacas con osos. “Son osos, segurísimo, da la vuelta”. Y a pesar de los miles de señales de alces, no vimos ninguno.

Continuamos hasta entrar en Utah, ya de noche. No veiamos nada de nada, lo único que sabíamos es que el frio era horroroso. Decidimos dormir en un sitio precioso, todo de madera. La única pega, los -22 grados centígrados del exterior.