La tormenta fue brutal. No habia ni un solo coche en la carretera, y los dos unicos pueblos que pasamos ese dia estaban vacios. Caian rayos alrededor, provocando incendios algunos de ellos, que en la oscuridad de las nubes y el atardecer daban un aspecto fantasmagorico-infernal a la carretera.
Las fotos:

Esta es la carretera sin asfaltar que llevabamos recorriendo dos dias. A veces habia señales y todo.

Señales curiosas, cuanto menos.

Y pollos. Todo lleno de pollos. Volando. Mirandonos. Cruzando la carretera.

Al cabo de unos cuantos kilometros decidimos pararnos para ducharnos en un arroyo. Solamente hay que llenar un par de bidones con agua y echartelos por la cabeza, o como Misaki, meterte en el arroyuelo y que se te lleve la corriente.

Este es el riachuelo. Estaba lleno de vida. Te quedabas un ratito quieto y se llenaba de animalitos. La pista de tierra cruzaba el arroyo a traves de un puentecito de madera minusculo.

Un par de canguros que iban a beber agua.

Y un libelulo que me miraba desde una hoja.

Habia que tener cuidado donde se dejaban las cosas. Medio minuto y una araña se subia por la funda de la camara.

A lo largo del camino vimos cientos de cacatuas blancas.

Un pueblo! 27 habitantes y medio. Y uno de ellos debia ser abuelo de Mad Max.

Las nubes eran cada vez mas altas e impresionantes. A mediodia parecia que era casi de noche.

Los bufalos de agua asiaticos pastaban alegremente mientras la tormenta se formaba, con esa seguridad que te da el pesar media tonelada y no tener ni idea de lo que es una diferencia de potencial.

Para sacar fotos a rayos, lo unico que tenias que hacer era apuntar al azar y disparar.

La cantidad de rayos que caian era espectacular.

Como me molan las tormentas :)
La Ruta:
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