Misaki y Lara estaban un poco matadas del fin de semana y la ausencia de sueño tanto de los dias pasados en Miraflores como del dia anterior en Madrid. A veces me olvido que la gente necesita descansar. O mas bien me olvido que yo lo necesito. La cuestión es que estaba todo el mundo destruido (mal movimiento por nuestra parte, deberíamos haber ido frescos y despiertos) y nos dedicamos a practicar shinju y sakurambo. Cosa que por otra parte, no vino nada mal. Creo que empiezo a coger el truco a la tensión correcta de las cuerdas.
La presencia de Cocacola zero, zumos, lomo, queso y chocolate con cosas dentro nos sirvió de elixir revitalizante y nos devolvió fuerzas. Aun asi, ninguna de las dos se encontraba con fuerzas de suspenderse, pero la envidia sana y las ganas eran mas que patentes. Estaban presentes un chico y una chica que ya habíamos visto en la presentación del libro en Feteratti unas semanas antes. Alberto hizo una suspensión a la chica absolutamente espectacular. Algo precioso. Tambien aparecieron Maiko y su ser, y la verdad es que me quede con ganas de hablar con ella al menos un rato.
En resumen, aprendimos mucho y lo pasamos muy bien. Resolvimos muchas dudas que teníamos tanto Misaki como yo y practicamos bastante. Sigo con muchisimas ganas de aprender formas nuevas y se me hizo muy corto.
La noche darkjolesca con Jen se anuló y acabamos viendo La Momia I. Pelicula que siempre me habia negado a ver pero que ha resultado ser bastante divertida y con algunas frases fantasticas.
Ahora, tras ponerme al dia con un monton de cosas que tenia pendientes, voy a ver el penultimo capitulo de la serie mas malrollesca que he visto en años: Carnival. Tiene circos, payasos, enanos con sombrero y pantalon de pana, gigantes, prostitutas, curas, mujeres-langosta, visiones apocalipticas, lisiados, señoras vegetales en sillas de ruedas, niños muertos, fetos en frascos, pesadillas y un oso.

