Nuestras verdades no valen más que las de nuestros antepasados. Tras haber sustituido sus mitos y sus sÃmbolos por conceptos, nos creemos más “avanzadosâ€?; pero esos mitos y esos sÃmbolos no expresan menos que nuestros conceptos. El Ã?rbol de la Vida, la Serpiente, Eva y el ParaÃso, significan tanto como: Vida, Conocimiento, Tentación, Inconsciente. Las configuraciones concretas del mal y del bien en la mitologÃa van tal lejos como el Mal y el Bien de la ética. El Saber -en lo que tiene de profundo- no cambia nunca: sólo su decorado varÃa. Prosigue el amor sin Venus, la guerra sin Marte, y, si los dioses no intervienen ya en los acontecimientos, no por ello tales acontecimientos son más explicables ni menos desconcertantes: solamente, una retahÃla de fórmulas reemplaza la pompa de las antiguas leyendas, sin que por ello las constantes de la vida humana se encuentren modificadas, pues la ciencia no las capta más Ãntimamente que los relatos poéticos.
Emile Cioran.
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