Cenote Manati.

Sin lugar a dudas mi inmersion preferida de todas las que hice en mexico. Parece ser que solo se puede hacer cuando hay buenas condiciones meteorologicas, y tuvimos suerte.

Se trata de un cenote muy curioso. Es una mezcla entre cenote, manglar y cueva con salida al mar. Esta practicamente a 50 metros de la playa. Una carretera paralela a la costa deja a mano derecha una playa paradisiaca de arena blanca con algunas casitas y a izquierda una mezcla de vegetacion (llena de mapaches) y manglar. En un momento determinado aparece un laguito de aguas cristalinas. Mas bien parece el final de un rio, que se despeja de vegetacion y se convierte en un paraiso de aguas transparentes.

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Los primeros metros de agua son dulces. Haloclina y varios metros de agua salda que entran del mar por un tunel que va del laguito, atravesando el suelo, carretera y playa, desembocando en una pequeña boveda con salida a aguas abiertas a traves de un agujero por donde no cabe un bibotella.

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Nos dirigimos, obviamente, en direccion contraria, Barracudas de agua salada miran con hambre a los pececitos de agua dulce que nadan entre las raices de la vegetacion que forma el manglar. Miles de raices entrando en el agua. Cangrejos enormes en el fondo.

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Los laterales del “rio” van dejando paso a hendiduras, pequeñas grutas y entrantes cada vez mas grandes. Muchos de ellos con el techo de tierra y raices que salen de él. Al poco, llegamos a un cañon muy estrecho que nos permite pasar a otra zona. A partir de ahi vamos desplazandonos por las cavernas laterales. Agujeros en el suelo de tierra dejan pasar haces de luces que iluminan todo de una forma preciosa.

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Volvemos utilizando ese recorrido hasta el laguito de entrada. Se estrecha en su parte final dando lugar a un hueco bastante estrecho con visibilidad nula y algo de corriente. Vamos pegados al techo, donde hay un minimo de visibilidad, guiandonos por el resplandor de las linternas, porque se ve poco mas. Al cabo de un rato llegamos a una zona algo mas amplia, aunque sigue habiendo menos de un metro de visibilidad (pero es que la anterior era muy estrecha). En el techo hay un agujero redondo bastante minusculo. Se cabe justo y en un angulo determinado. Salgo yo el primero y al atravesar el agujero veo que estoy en mar abierto, pero al salir del todo me doy cuenta que la profundidad debe ser de… poco mas de un metro!

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La cueva sale por su parte superior al suelo de la playa! A un metro de profundidad. Es una pasada. Seguidamente sale Eris, sin ningun problema, y despues los otros dos buceadores, a los que les cuesta un poco mas. El guia va con bibotella y tiene que salir por otro acceso.

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Volvemos a traves de la playa. Una inmersion absolutamente increible. Si vuelvo a Mexico, lo primero que hare sera esta y el angelita 🙂