Todos estos apuntes estan hechos desde el punto de vista de alquien que no sabe lo que pasa. Si a alguien le ofende, puede dejar de hablarme o no regalarme cosas.

Es probable que a alguien le jodiera todavia mas que a los americanos, que el 11 de septiembre tiraran sus torres gemelas. A los catalanes. Porque esta fecha tan representativa es la que usan para realizar una serie de actos absolutamente alienigenas que no termino de comprender, a pesar de estar ahora mismo (y las ultimas 14 horas) en la vertical del lugar de la celebracion.

Todo comienza ayer por la noche. Primero se oyen gritos en plan concierto de chimo bayo. Luego se oyen 700 trillones de tambores. Teniendo en cuenta que son las 23:30, me parece sorprendente que los vecinos no esten respondiendo con AK47. Tras los 2423422 tamborileros, aparece una horda de gente con antorchas, envueltos en banderas catalanas.

Tras el shock, descubro que han acordonado el paso de peatones que hay delante del maravilloso sitio donde me estoy quedando. No solo eso, sino que han pintado los bancos. En realidad no es un paso de peatones. Es una minuscula esquina entre dos intersecciones de calles, con una escultura en medio. Desconozco aun de quien es, aunque lo han repetido en numerosas ocasiones. Me suena haber oido que es de alguien que escapo de algun lugar vestido de monja.

Ahora, que ya he oido el himno catalan 436 veces aproximadamente, empiezo a comprender la magnitud de la situacion. Han montado una tarima, y parece ser que algun tipo de politico viene y deja flores en la estatua, dice algo, (y la orquesta toca el himno catalan). Como el himno debe durar unos 5 minutos, y los politicos llegan con un intervalo de 10 o 12, hay varios minutos de silencio, que o bien se llenan con gritos revolucionarios (o sea, poniendo a parir a españa) o bien con mas interpretaciones del himno catalan.

Muy educativo. Pero a los 5 minutos ya lo habia entendido. Llevan asi desde las 8 de la mañana. Y son las 14:49.

Hay algunos cambios imperceptibles, para evitar que la poblacion se habitue al himno catalan como si de un mantra se tratase. A media mañana, cuando mis oidos lo han asimilado al ruido del viento, de una casacada lejana, al mar… En resumen, cuando he dejado de oirlo por pura repeticion, unos señores con boinas de colores se han dispuesto en circulo y han detonado (porque seria injusto decir disparar) unos trabucos que deben tener lo menos 3 siglos, produciendo el mismo ruido que si el trasbordador espacial hubiera explotado dentro de la habitacion donde me encuentro. Rogaria a algun pais vecino que entregara a los catalanes el diagrama del rifle, o al menos de la amtetralladora gatling. Vamos, cualquier cosa que haga menos ruido.

Tras la detonacion ha vuelto a comenzar el himno catalan, esta vez entre gritos y aplausos, provocados seguramente por la incapacidad auditiva del publico, que con toda seguridad ha quedado sordo. La afluencia a este evento es considerable. He contado lo menos 200 personas, lo que da a los catalanes el honor de ser el pueblo mas decibelico del planeta. Solo hace falta dividir el nivel de ruido por el numero de personas.

Cuando de nuevo nos hemos habituado al himno catalan, y seguramente para conmemorar su interpretacion numero 500 en el dia de hoy, la orquesta ha cambiado de musica pasando a tocar un tema como mas orquestral, que hace un uso especialmente pronunciado de algo llamado dulzaina. Este artefacto, que espero la convencion de ginebra prohiba lo antes posible, no hace ningun honor a su nombre, ya que es una mezcla entre el tipico pito de carnaval que usan las murgas en canarias y una trompeta de combate militar, y produce un sonido que taladra el cerebro y hace que la gente forme castillos humanos de mucha altura, ya que las ondas sonoras que genera se expanden paralelas al suelo.

El objetivo de todo este artificio me sigue resultando desconocido. Seguramente desconozca detalles importantisimos que den algo de sentido ante semejante despliegue sonoro, de antorchas y de gritos alrededor de una escultura tan pequeñita dispuesta entre dos pasos de peatones. Ahora se oyen explosiones, no se si de fuegos artificiales o de mas trabuqueiros. Yo, por si acaso, voy a esconderme.