Estoy plena y totalmente feliz. Esa sensacion que recordaba de cuando tenia 19 años y me tiraba en la cama y cualquier pensamiento era fantastico y parecia que el pecho te iba a explotar de felicidad y buen rollo. Pues eso.

No me da demasiado por actualizar el weblog porque no se explicar esto muy bien. Pero tengo una especie de sobredosis de cosas fantasticas. Tengo como 200 elementos en la pila/cola de cosas a hacer. Y todas son maravillosas. O sea, no se por donde empezar, porque todo es genial.

Estoy unos dias en Madrid. Si alguien quiere quedar a tomar algo, asaltar el 3/4 o cualquier cosa, puede llamarme a gritos por la calle, sacar un foco tipo batman con un recortable de un cangrejo o incluso llamarme.

El kawara ha cerrado. Del todo.
Me alegro mil. Sus dueños llevaban queriendo venderlo un monton de tiempo. Querian coger el dinero que habian ganado irse a viajar por el mundo. Ojala lo esten haciendo. Echare muchisimo de menos su sushi y a ellos. Mi cumpleaños ahi fue uno de los momentos mas magicos de los ultimos años. Algo asi como un punto de inflexion.

En la puerta de mi casa de Tenerife, al lado de los arboles de papaya, hay un arbusto de jazmin. Por la noche, cuando llego, huele increiblemente bien. De esos olores que no puedes tener jamas en Madrid. Y cada vez que llegaba, me venia una sensacion extraña al cuerpo. Y el otro dia recorde por que. Uno de esos recuerdos metidos en la cabeza, asociados con el olor. Es increible la fuerza que tienen los sentidos mas primitivos, como el olfato, en alguno de nuestros recuerdos. Me acorde de ir con Elisabet de noche, por los caminos extraños de esa urbanizacion de Barcelona, donde todo estaba lleno de flores y olia exactamente igual. Y unos cuantos kilos de pensamientos y algo asi como 500 fantasmas del pasado aparecieron de golpe. Y los fantasmas custodiaban el tesoro del viaje a hungria, de la cita en la catedral de budapest, de la tienda de campaña en mitad de un pais extraño, con los riachuelos y el barro. De Juancho y steffi, de los baños gigantes del colegio mayor hungaro, de las habitaciones minusculas con posters ochenteros, de la despedida de tren en salzburgo, de los viajes de dover a calais cuando no habia tunel, de colarnos en los trenes a paris, de un monton de experiencias increibles. Y de como he podido estar casi 10 años sin hablar con alguien tan increible.

Madrid no esta tan mal. Es como londres. Una ciudad bonita si la visitas. Alienante si vives aqui. Te hace perder la perspectiva. Pero hay muchisimas cosas que hacer en Madrid. Voy a ver si aprovecho ests dias 🙂

Ademas Misaki me ha animado a hacer algo que evitaba hacer por respetar las decisiones de los demas, pero que me moria de ganas en mi interior. Hay gente que me carga de energia.

Sed felices.