Este es un post descontextualizado. La fecha es mentira. Esto no ha pasado hoy, sino en algun momento del pasado o futuro. Para no meter en problemas a la gente, se mueve en el espaciotiempo y asi no tengo que callarme.

El dia comienza alegremente. Me voy a dormir a las 6 de la mañana y a las 7 mi movil empieza a sonar como loco despertandome con el mensaje “ARRIBA EXPLORADORES!”. Consigo dormir unas horas mas, me despierto, y pillo el metro para buscar a insertese aqui el nombre que mas le guste.

Nos vamos a comer con insertese aqui otro nombre B que tambien le guste y nos ponemos hasta arriba de sushi. Hace un dia maravilloso, asi que B se va al retiro a perseguir gatos mientras nosotros nos vamos a mi casa.

Con lo agusto que se queda uno despues de comer sushi, nos tiramos en la cama y claro, una cosa lleva a la otra, todo el mundo conoce el efecto afrodisiaco de la sopa de miso, blablabla.

Entonces por alguna alineacion de plantas o maldicion, nuestro maravilloso encuentro se convierte en una especie de hecatombe, pero sin los bueyes. El primer elemento maldito es el movil. En el momento menos apropiado se pone a sonar como loco. No se porque extraña razon, si yo llamo a alguien y no lo coge, pues yo pruebo al cabo de una hora o dos. No me pongo a llamar como poseido por el espiritu de Graham Bell compulsivamente durante horas.

Cuando el aparato infernal deja de sonar, espera unos minutos antes de empezar a recibir mensajes como loco. Las llamadas, pueden pasar, pero los mensajitos, pues claro, te entra la curiosidad y no puedes concentrarte pensando “que pondra? Y si es algo importante, y si?”.

Asi que tras ver los X mensajes que no habian llegado por la falta de cobertura del japones, conseguimos el ambiente adecuado que es de nuevo interrumpido por la llamada de “te has dejado las hojas del presupuesto, te los llevo en un ratito”.

“Bueno, tenemos un rati… RIIIIIIING”.
Ejems. Hola hola, si, no interrumpes, sisi, es normal, lo de ausencia de ropa es un antiguo rito sumerio. Si, claro que puedes leer tu mail.

El telefono, que por motivos cuanticos no sabe que sus esfuerzos son inutiles llegados a este punto, continua sonando.

Un buen rato despues: “Hasta luego! nono, no molestabas”.

E ingenuos de nosotros, creemos que volvemos a tener un poco de intimidad. Con la emocion del momento, se rompe la cama. Pero da igual, no esta sonando el movil, y si alguien llama a la puerta no abriremos, y si suena el movil no lo cogeremos, etc.

Entonces suena el timbre de abajo. Silencio. Sea quien sea se ha ido.Pero suena seguidamente el de arriba (matar). Lo ignoramos tambien, entonces suena la cerradura. Horror. El don de la oportunidad. Elenita tiene llaves de mi casa!!!!

La siguiente conversacion (aprox) a gritos transcurre entre la puerta de entrada (abierta) y el dormitorio, asi que si alguna parte no es exacta se puede hacer una encuesta entre los vecinos de este piso y el siguiente a ver quien lo recuerda mejor.

“Hola! hay alguien”.
“Si, estamos ocupados en este momento”
“Os he interrumpido”
“Pues un poco”
“¿Estabais muy metidos en el asunto? Es que he pensado en que podiamos ir al Tigre y…”
“Si, BASTANTE!!”
“Es que me he encontrado con vins abajo y hemos quedado en tu casa en un rato, q iba a la tienda de electronica y…”
matarmatarmatar.

Tras un rato de conversacion absurda totalmente, Elenita se va. pero al momento se pone el movil a sonar como loco. Es como una pelicula de los hermanos Marx pero sexualmente frustrante. Para acabar de arreglar la situacion, el winamp empieza a poner en loop una version de “No tengo dinero” de los Cumbia Kings. Si se pudiera hacer antierotismo con la musica, esta cancion tendria 656 grammys.

Pero el summum total es cuando en ese mismo instante suena inistentemente la puerta de la entrada “Soy vinssss soy vinss, abre!”. Y al abrirle para explicarle la situacion, entra directamente abriendo envases extraños y diciendo “Me he comprado una regleta maravillosa que….”.

Cuando uno de los eternos (es destino, no vins) quiere fastidiarte el dia, no hay nada que hacer.

Pero todo esto no es nada comparado con la serie de catastroficas desdichas que me le han pasado a Lara esa misma tarde, que, imagino que igual que esto, desde un punto de vista externo son bastante divertidas.